Es lo más simple del mundo.
No usa carbón, no necesitas armar nada y no ensucia.
Solo lo pones directo sobre la estufa, lo prendes… y listo.
El calor sube, circula por dentro a 360° y dora la carne o las arepas parejo por todos lados.
No hace humo, no da olor a gas y no requiere preparación previa.
Literalmente es: estufa → girasador → comida.
En menos de un minuto ya está caliente y cocinando.